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Salamanca

Traductor en Salamanca
 

Traducir es nuestra pasión

Cuando nuestros traductores en Salamanca traducen un texto, su paso determinante es leer; una, dos, tres lecturas atentas para conocer bien el texto, lo que dice, lo que no dice y lo que es, su sintaxis, su léxico, su música, su poética. Intenta descubrir todas las sutilidades de significado que lo subyacen, los armónicos que surgen y que deben preservarse.

Cuando estas lecturas se encuentran con un proyecto literario, nuestros traductores en Salamanca traducen estos proyectos en línea con el texto original porque saben lo que es esencial mantener, lo cual no es negociable. Luego establece una connivencia con el texto.

Cuando, en un caso determinado, nuestros traductores en Salamanca entienden al autor y establecen una valiosa complicidad con él, se cumplen todas las condiciones para emprender el trabajo. La primera condición para traducir es amar la literatura, conocer su historia, su evolución y tener el deseo de servir. Pero antes de amar la literatura, debes amar tu lenguaje y tus palabras, sentirlas, mantener en ti mismo el sabor y el peso. No se puede hacer nada si uno no cree en ellos, si uno no los respeta a través de la vida que los anima.

Recreando contenido

Es a través de escuchar y leer que nuestros traductores en Salamanca tienen este contacto incesante con el idioma. Aprender a leer es un ejercicio diario que se extiende durante toda la vida.

Tenga en cuenta que es principalmente el conocimiento del "idioma al que traduce" que proporcionará al traductor sus mejores armas, tanto y quizás más que el del "idioma de partida". Es a través del ejercicio concomitante de la escritura que uno ingresa de manera más válida al dominio del idioma.

Para traducir, por lo tanto, se requiere que uno también sepa cómo escribir siendo práctica que requiere un trabajo personal dentro de su propio idioma a fin de tener una expresión clara, sólida y justa. El análisis del texto ayuda a entenderlo, pero no a vivirlo. Y sabemos que hay textos que viven (y viajan en el tiempo) y otros no.

La vida siempre se escapa de cualquier definición mecánica o intelectual. El traductor es quien debe traducir esta vida de las palabras de un idioma a través de las palabras de otro idioma. Comprender el texto original no es suficiente, se nos pide que recreemos esta vida enraizando el texto en el nuevo idioma para continuar transmitiéndolo y haciéndolo escuchar.